Soñar, idear, disfrutar la existencia y buscar nuevas formas de sonreir... La vida es sueño y los sueños le dan sentido a la vida...
jueves, 20 de marzo de 2014
Partida
No importa, para mi el momento de volver a mi origen ha llegado, recobrar el camino que ha estado esperando por mi y no mirar atrás.
Mis pies se arrastran, pues no quieren partir sin ti. No importa, si he de dejarlos también así será, pues si no he de caminar junto a ti he de arrastrarme hasta llegar.
Mis ojos se niegan a mirar una vida en tu ausencia, no importa, los dejaré cerrados para que sueñen eternamente con tu delicado rostro.
Mis manos cuelgan inútiles a los lados pues les falta el calor de tu tacto, no importa, será una carga que habré de llevar.
Mi corazón ha dejado de latir en un solo suspiro de añoranza, no importa, a donde voy esos sentimientos son un obstáculo para la razón
martes, 25 de febrero de 2014
Volver a casa
Tal vez sea momento de olvidar también, olvidar cada beso recibido en la oscuridad, cada caricia que ahuyentó el frio, cada mirada que encendió el corazón.
Si, tal vez sea tiempo de enterrar los recuerdos, las alegrías, las lágrimas y volver a donde todo empezó, a lo que fue antes de empezar esta aventura sin sentido.
Si, tal vez sea el momento de volver a la eternidad.
jueves, 20 de febrero de 2014
Dama de sueños
No te extraño, pues jamás he estado a tu lado, pero sueño con el día en que pudiera encontrarte fuera del mundo de las sombras cuyas puertas solo se abren a la media noche bajo la luna llena.
Hay tantas cosas que quisiera mostrarte de este mundo tan hermoso que supera cualquier sueño, cientos de lugares que esconden una belleza excepcional y que pueden detener un corazón con la sola contemplación de un insignificante rayo de luz reflejado e una gota de agua.
Hay tantas personas que encierran secretos extravagantes, fascinantes y que te las mostrarán si te ganas su amistad.
En este mundo el sol brilla cada mañana iluminando de colores a todos aquellos que se cubren con su cálida protección. El viento sopla incesante trayendo aromas de tierras recónditas y maravillosas, trayendo consigo los susurros de criaturas que viven sus vidas en sitios más allá del horizonte.
En este mundo la vida es valiosa, pues si la pierdes no la podrás recuperar; la felicidad es valiosa, pues no es tan fácil de encontrar. la libertad es valiosa, pues solo quien la merece puede conseguirla.
Este mundo de realidad puede cumplir cualquier deseo si trabajas por conseguirlo, este mundo es maravilloso y es al que pertenezco.
Por eso me duele que no existas en él, me duele que seas habitante de un sueño nacido de mi imaginación.
martes, 21 de mayo de 2013
Promesas
El silencio habitual del estacionamiento es roto momentáneamente por el rechinar de las llantas sobre el pavimento.
Roberto, un joven de aproximadamente veintiséis años baja apresurado del auto, olvidando por completo revisar que los seguros de las puertas estén bien colocados o de cerrar la ventana que ha dejado un poco abierta en el lado del conductor.
La mente de Roberto está difusa, perdida en pensamientos nebulosos que embargan su sentir. Un torrente de pensamientos lógicos le dicen que hacer en caso de que las noticias sean las peores que puede imaginar. Ante aquellos oscuros pensamientos y maquiavélicas imaginaciones un ejército igualmente poderoso de ideas positivas y frases alentadoras surgen desde lo más profundo de su alma para evitarle perder toda esperanza.
Caminando apenas conciente de sus acciones está a punto de llegar al elevador cuando algo en su bolsillo le saca de su ensimismamiento.
Rápidamente saca el objeto vibrante de su bolsillo y presiona un botón para leer el mensaje.
"Donde estás?? Ya entró a cirugía"
El mensaje era simple y claro. Guardó el telèfono en el bolsillo de nuevo y se apresuró hacia el elevador.
Mientras el elevador avanza lentamente hacia el lobby del hospital, Roberto comienza a recordar todos los mensajes que había recibido en las últimas tres horas, uniéndolos en una secuencia de horribles hechos.
"Llamaron del hospital, Amanda tuvo un accidente, está en urgencias"
"No sé, creo que la atropellaron, te veo en el hospital"
"Ya llegué, dicen que está delicada y necesita cirugía, que tal vez pierda al bebé. "
Cuando ese último mensaje llegó su pie pisó el acelerador y condujo entre sueños, recordando cada momento que pasó con Amanda.
La puerta del elevador se abre y su cuerpo es solo un títere controlado por hilos invisibles que le guían a través de la gente hasta la sala de espera del área de urgencias.
Al llegar su hermana está allí, de pie frente a un médico de ropas azules que calza unos tenis color blanco recubiertos de tela, un gorro de tela desechable y un cubrebocas que cuelga de su cuello.
El rostro de su hermana está enmarcado en lágrimas que le escurren por las mejillas. La mirada de desolación de la mujer vaticina las palabras que él no desea escuchar.
El médico le mira fijamente, no sabe que es lo que debe decir. Se refugia entre términos médicos suavizados alegando la gravedad de las heridas, se devana explicando los intentos por salvarle la vida y los consecuentes fracasos.
Pero no tiene caso explicar nada. La mente de Roberto se encuentra ausente, soñando con la sonrisa de Amanda aquella tarde de verano en que se conocieron, el brillo de sus ojos el día de su boda, el fuerte apretón de su mano cuando vieron las primeras imágenes ultrasónicas de su hija aun por nacer. El cuerpo de Roberto temblaba, amenazando derrumbarse derrotado mientras sus pensamientos se perdían en el aroma de Amanda, en la suavidad de su piel, en el deleite de su risa, en la calidez de su piel.
Roberto apenas escuchó trágico desenlace en las palabras del médico. Su mente volvió un poco a la realidad cuando el médico comenzó a hablar de su hija que ahora se encontraba en una incubadora, delicada de salud debido a su apresurado nacimiento, pero con grandes esperanzas de sobrevivir.
Una enfermera se acercó a ellos preguntando si era él Roberto, el esposo de Amanda. Apenas conciente asintió y la enfermera puso en sus manos un trozo de papel mientras balbuseaba condolencias.
Sus ojos miraron los débiles trazos de tinta y reconoció la letra de Amanda, temblorosa e imprecisa, pero con la belleza que sólo ella podía impregnar a las palabras.
"El doctor dice que me tienen que operar, la vida de nuestra bebé está en peligro y no podemos esperar.
Le hice prometer al doctor que haga todo lo que pueda por salvar a nuestra hija, incluso si yo tengo que morir para que ella viva.
Se que nos prometimos muchas cosas, prometimos ver el atardecer en una playa virgen, viajar hasta Andalucía y comer queso, montar sobre la espalda de un dragón.
Si lees esto significa que no podremos hacer nada de esto juntos, pero hay una promesa que debo pedirte. Quiero que todas esas cosas que prometimos hacer juntos las hagas con nuestra pequeña Lucía. Ella necesita un padre que la ame y estoy segura de que tu podrás hacerla el doble de feliz de lo que he sido yo a tu lado.
Adios mi amor, recuerda que siempre te amaré y no olvides ninguna de nuestras promesas. "
Las rodillas de Roberto cedieron chocando estrepitosamente contra el suelo del hospital. Un agudo chillido inundó la sala silenciando todas las conversaciones y atrayendo la mirada de todos al rededor.
Y allí, tirado en el suelo, Roberto no pudo dejar de llorar.