jueves, 29 de noviembre de 2018

El poder magisterial

Uno de los grandes problemas en las sociedades democráticas es que estas basan sus decisiones en el conocimiento popular.

Popularizar el conocimiento es un proceso lento, y si no se tiene cuidado se pueden popularizar ideas equivocadas que pueden llevar a la sociedad a tomar decisiones que les resultan perjudiciales. Este es un problema latente en toda democracia y tarde o temprano causará problemas.

Por ello es necesario contar con un Poder capaz de elevar la voz de expertos por encima de la población, sin permitir que este Poder se imponga a los demás.

En la Federación actual lo más parecido es el Poder Judicial, sin embargo este órgano se especializa en analizar leyes y compararlas con la constitución para dar coherencia a las leyes.

Lo que se necesita es un Poder Magisterial.

La idea es crear un órgano compuesto por consejos magisteriales de distintas disciplinas del conocimiento humano, siendo el Poder Legislativo el encargado de determinar cuales son estas disciplinas.

Cada consejo deberá contar con entre cuatro y doce magistrados, los cuáles deberán ser elegidos de acuerdo a estrategias meritocráticas, garantizando así que los magistrados serán siempre expertos en su área.

Estos consejos tendrán la capacidad de emitir recomendaciones al resto de los poderes acerca de temas que consideren relevantes, así como de determinar listas de conocimientos básicos que la población debería poseer para servir como referencia a los sistemas educativos.

Pero la función más importante será la capacidad de entrometerse en procesos judiciales en los cuales se considere que la falta de conocimiento de los involucrados pueda terminar en una sentencia injusta.

Así mismo pueden expresar su opinión de forma pública sobre los temas que le compete a cada consejo.

Por ejemplo, si se planea aprobar la prohibición ó aprobación de alguna sustancia en la industria alimenticia, un consejo puede declararse a favor o en contra, explicando claramente sus razones.

Obviamente la presión de la industria para corromper un consejo será muy alta, por ello se deberá vigilar muy de cerca a los magistrados. Si un consejo se ha corrompido, las asociaciones civiles siempre podrán convocar a votaciones para nombrar a un nuevo consejo. Además, ninguna de las acciones del consejo se podrán realizar sin la aprobación unánime de los magistrados.

Habrá casos en los que un tema corresponda a más de un consejo a la vez. En el caso de recomendaciones cada consejo puede emitir de forma individual su opinión. En el caso de juicios, se requerirá de la unanimidad de todos los consejos involucrados.

También, deberán existir mecanismos que limiten el tiempo de intervención de un consejo en un tema judicial sin importar el número de consejos involucrados.

sábado, 17 de noviembre de 2018

La Carta

Abrió la caja con cuidado, las manos le temblaban mas de lo habitual, a su lado la joven que sostenía la lámpara procuraba no respirar más de lo necesario.

Hacía casi cinco años que llegó a aquella excavación, "El Gran Palacio del Último Rey", así rezaban los restos de la estela que habían encontrado entonces. Túneles y habitaciones nacían una detrás de otra, cientos de arqueólogos desenterraban dia y noche un artefacto tras otro, cada uno más misterioso y enigmático que el anterior. Los museos del mundo llenaron sus colecciones con piezas de aquel lugar, pronto ya no hubo espacio y las bodegas de universidades y museos quedaban sin espacio ni manos para averiguar para que servían o cómo funcionaban aquellas maravillas.

Su asistente llegó hace tres años, compartiendo con él su fascinación por el pasado y la verdad. También fue hace tres años que los equipos internacionales comenzaron a retirarse, los secretos del templo eran literalmente imposibles de liberar, la emoción por encontrar un arma o alguna pieza de tecnología divina apabullante era nula, así que los gobiernos perdieron rápidamente la esperanza de obtener alguna superioridad bélica o económica por los hallazgos encontrados.  Cada vez hubo menos gente y los cuartos parecían interminables.

Hace dos años que inició la excavación hacia donde creía que estaría la sala del trono, peleando por presupuesto para continuar avanzando cien metros más, un mes mas, hacia una habitación que prometía ser un gran cuarto vacío con tal vez un cadáver sentado en un trono más grande que el ego de su antigüo dueño.

Hace un año que el presupuesto se acabó y el gobierno le envió un ultimatum para abandonar la excavación y presentarse en la universidad de la capital para liderar el equipo que trabajaba con los artefactos recuperados.

Hace seis meses que los víveres se terminaron y uno de los pocos que quedaban comenzó a pescar en el lago cercano para alimentarlos. Hace tres días que el hombre enfermó y tuvo que regresar a su pueblo. Hace unas horas que lograron avanzar el último metro y de la tierra surgió un cráneo de cabeza redonda ligeramente ovalada, justo la forma de los dioses y, si hacía caso a la estela encontrada, este habría sido el último.

Hace cinco minutos que encontraron la caja debajo de los restos de esas manos de cinco dedos. Aunque estaba perfectamente protegida de los elementos y había soportado sin un rasguño el peso de todo el palacio cuando este colapsó hace millones de años, estaba cerrada con un seguro muy simple que fué fácil de abrir.

Sintiendo que por fin todo aquel esfuerzo era recompensado abrió la caja y, en su interior, encontró una de aquellas tabletas transparentes que los dioses usaban para escribir sus secretos. Al tocarla las letras de luz aparecieron sobre la cristalina superficie. Él era un experto en la historia de los dioses, el mejor del mundo decían algunos, así que le pidió a su asistente que apagara la luz y fluidamente comenzó a leer la carta que estaba escrita en aquellas letras resplandecientes.

"¿Que es la vida? ¿Cuál es su valor? ¿Que importa la supervivencia? Esas preguntas habrían sido fáciles de responder para alguno de mis ancestros, aquellos de antes de la inmortalidad. Si pudieramos recordar las respuestas tal vez habríamos sobrevivido.

He buscado la respuesta por mil años y, aunque ya la he encontrado, sigo buscando esperando encontrar un error, una forma de repararlo, una forma de redimirnos, culpar al destino, a la suerte, a dios o al diablo. Pero cada vez que miro los libros de historia, cada vez que reviso una y otra vez los documentos, testimonios, recuentos llego siempre a la conclusión de que fuimos artífices de nuestra propia destrucción.

Cuando eramos mortales le temíamos a la muerte, buscamos en la medicina y la ciencia la forma de extender nuestra propia vida hasta que por fin encontramos la inmortalidad. Nos expandimos a miles de mundos, a estrellas más lejanas de lo que podíamos ver. Nuestros hijos inmortales crecieron bajo la luz de mil soles y creímos que la civilización humana había superado todos los obstáculos, pero lo cierto es que habíamos caído en una de las crueles trampas del destino.

Aunque nuestros cuerpos envejecían y morían nuestra alma sobrevivía, era recuperada y transferida a otro cuerpo más joven y saludable. Muchos vicios afloraron entre nosotros, asesinatos por placer, ultrajes con permiso, magnates transfiriéndose a cuerpos modificados genéticamente, usureros comerciando con los mejores cuerpos, guerras en las que los soldados se levantaban una y otra vez para asesinar y ser asesinados.

Nuestra sociedad de ensueño se convirtió en la pesadilla de la que no podíamos despertar, aunque eramos inmortales, dejamos de encontrarle sentido a tener hijos o familias. ¿Porqué traer niños a esta vida de locura infinita?. Con el paso de los milenios nuestros números se redujeron. Un accidente por aquí, un suicidio definitivo por allá, nadie tenía hijos para reemplazar las pérdidas y la cantidad de conciencias individuales fue decreciendo cada vez más. Comenzamos a clonarnos para cubrir las faltas  pero entonces comenzamos a preguntarnos: ¿Para qué?.

La existencia resultaba molesta, la supervivencia una ociosidad. ¿Para qué existíamos? ¿Porqué continuabamos aferrándonos a la vida?. Muchos decidieron dejar de existir, se negaron a ser rescatados evocando su derecho a morir y aunque algunos gobiernos prohibieron la muerte, de nada les servía tener personas sin deseos de vivir encerradas en hospitales y manicomios.

Una a una las luces del firmamento se fueron apagando, cada vez menos mundos habitados se comunicaban con nosotros y a mi alrededor todos se despedían para ir a buscar el sueño eterno.

Y yo, la mas necia de los humanos, seguí viva con el afán de buscar una razón para continuar. Pero lo cierto es que tras miles de años de vida el deseo de vivir se ha apagado en mi.

Hace tiempo que debí transferirme a un cuerpo más jóven, pero no le encuentro sentido alguno. Simplemente me senté aquí, en el trono del palacio que construí para entretenerme un tiempo y comencé a escribir esta carta. Tal vez algún día alguien la lea, tal vez alguna de las especies de este planeta evolucionen y la encuentren, no lo sé, ¿Me importa acaso?. Por ahora sólo quiero dormir, dormir un largo sueño, pero sin soñar, solo silencio y oscuridad."

Tras leer la carta el anciano arqueólogo miró a su asistente, sólo silencio había entre ellos. Se recostaron sobre la tierra y, mirando las estrellas se quedaron dormidos sin decir palabra alguna sobre lo que acababan de descubrir.

sábado, 29 de septiembre de 2018

Trabajo colaborativo vs jerárquico

Así como a gran escala existen distintas formas de gobierno y organización social, a un nivel mas pequeño existen distintas formas para la gestión de proyectos.

Primero definamos proyecto como una meta fijada, un objetivo que resulta inalcanzable para un solo individuo pero puede ser realizado si se trabaja en conjunto con otras personas (Hace tiempo a esto se le llamaba "empresa", pero con el pasar el tiempo el significado de las palabras ha cambiado).

Las dos principales formas de trabajo que manejamos actualmente son el trabajo colaborativo y el trabajo jerárquico, los cuales son tan similares que para muchos es difícil diferenciar uno de otro.

En el trabajo jerárquico una sola persona (o un grupo reducido de personas con gran afinidad entre ellas) lidera el proyecto. El trabajo se divide en equipos definidos por líderes y las instrucciones se giran desde la cabeza hasta los trabajadores.

En el trabajo colaborativo los equipos se dividen en células de trabajo, las cuales se coordinan enviando ideas en todas direcciones, no existiendo líderes absolutos sino, mas bien, especialistas de área definidos por reglas meritocráticas.

En el trabajo jerárquico, el tamaño del equipo depende de la capacidad de organización y atención del jerarca, pudiendo extenderse si los trabajadores son reemplazados por oficiales cada uno con trabajadores asignados, delegando en ellos una capacidad limitada de autonomía, siguiendo siempre los patrones de comportamiento y organización del jerarca. Así pues, el tamaño real de las unidades jerárquicas dependerá por completo de la capacidad de los individuos que forman la estructura jerárquica. En su mayoría ninguna persona puede manejar más de ocho subordinados.

En el trabajo colaborativo el tamaño es menor, más de 5 personas comienzan a tener conflictos entre si. Sin embargo existen metodologías que permiten extender enormemente este límite natural como, por ejemplo, SCRUM. Usando una metodología adecuada el límite por unidad se puede extender hasta un centenar de personas. Además, si se divide el trabajo colaborativo en células, este número se multiplica por varios miles al no existir un límite real en el número de células que pueden crearse.

En el trabajo jerárquico, los resultados son lentos, pero alcanzan una gran calidad. El alcance de los proyectos en una estructura jerárquica dependerá por completo de la capacidad del jerarca. Si un jerarca no tiene la capacidad para liderar un proyecto el resultado será deficiente.

En el trabajo colaborativo los resultados son más rápidos, pero la calidad del resultado es inferior. Sin metodologías adecuadas de control de procesos sinápticos y evaluación de resultados los proyectos podrían nunca aparece o hacerlo de forma totalmente ineficiente. No obstante, el trabajo colaborativo tiene la capacidad para abarcar grandes proyectos de una complejidad muy superior.

Las estructuras jerárquicas son fáciles de implementar pues  son acordes a la naturaleza humana. De hecho cuando una estructura colaborativa es mal implementada se degrada en estructuras jerárquicas. Esto hace que formar una estructura colaborativa sea más difícil.

Sin embargo una estructura jerárquica depende de la capacidad del jerarca y de sus oficiales. La capacidad para ser jerarca u oficial se adquiere desde la infancia, y el número de personas con esa capacidad es limitada, más aun si se debe conjuntar con habilidades para alguna tecnología en concreto. A diferencia de eso el trabajo colaborativo no depende de la capacidad de ningún individuo, haciendo posible que un individuo de mucha experiencia pueda ser reemplazado por individuos de poca capacidad. Así pues, el trabajo colaborativo puede formar grupos más grandes cuyos miembros son intercambiables.

En cuanto al flujo de las ideas, en el trabajo jerárquico es el jerarca quien concibe todo el proyecto así como la ruta de trabajo para completarlo. Los oficiales se adhieren a la ruta de trabajo y los subordinados siguen las ordenes del jerarca y sus oficiales. Los errores cometidos se turnan al jerarca y este dicta las soluciones. Así mismo la evaluación de los resultados es tarea del jerarca, mientras que los oficiales realizan evaluaciones parciales siguiendo los parámetros del jerarca.

En el trabajo colaborativo, sin embargo, las ideas fluyen desde todos sus miembros, se consolidan y se trazan planes parciales dividiendo el trabajo según las capacidades de cada individuo. Tras cada etapa se realizan evaluaciones,  las soluciones se turnan a especialistas de cada área y se trazan nuevos planes; cada célula traza sus planes de acuerdo a objetivos aislados y las células se coordinan entre sí para llegar a objetivos comunes, siendo cada una responsable de sus propias evaluaciones. Si una célula es deficiente se reestructura o se disuelve, se pueden formar nuevas células o reasignar tareas entre ellas. Así es como el trabajo colaborativo puede alcanzar metas más altas y lograr mejores resultados, pues si un proyecto resulta demasiado para una célula siempre se pueden hacer cambios para alcanzar el objetivo, mientras que en el trabajo jerárquico no es posible cambiar al jerarca.

La razón por la que muchos confunden ambos métodos es porque, como ya dije antes, un trabajo colaborativo con una metodología ineficiente se degrada para formar estructuras jerárquicas, así que muchos proyectos que al principio inician con trabajo colaborativo, terminan siendo realizados de forma jerárquica, y los individuos siguen llamandolo colaborativo aunque ya no lo es.

Un trabajo colaborativo se degrada cuando las ideas no fluyen de forma adecuada, las evaluaciones no se dan de forma correcta o se impone una autoridad. Cuando la metodología fracasa en un trabajo colaborativo los individuos sufren estrés y comienzan a buscar soluciones a su situación personal. Algunos individuos terminan abandonando el proyecto mientras que otros buscan una autoridad en la cual delegar responsabilidades, formando así una estructura jerárquica.

Y pues bueno, la prox semana me toca enfrentar al hecho de que mi célula se degradó en apenas una semana de haber iniciado jajajajja.

martes, 24 de julio de 2018

El origen del mal

En estas últimas semanas se ha dado un fenómeno poco usual en la Ciudad de México: muchos adultos mayores se están suicidando. Esto sucede al tiempo que un trámite obstaculizado por la burocracia está dejando a miles de adultos mayores sin la pensión que el Estado les había estado regalando desde hace algunos años.

Podríamos ver este problema de forma superficial, declarar como culpables a los bancos que complican la renovación de tarjetas, o a los funcionarios del gobierno que tratan con impaciencia y gritos a los ancianos que no saben como activar sus tarjetas en un cajero automático, o a la falta de información acerca de como realizar todo el trámite.

Cuando los recursos del estado son utilizados para ayudar a las personas en un momento de necesitad resulta siempre algo positivo, ya que permite paliar los problemas y a que los ciudadanos recuperen la estabilidad necesaria a fin de que puedan superar lo que sea que haya sucedido. En este ámbito podemos mencionar la ayuda para reconstrucción tras desastres naturales, desorden social, crisis económica o guerras.

Algunos de estos casos se pueden normalizar siempre y cuando se agreguen ciertas reglas que impidan su permanencia. Por ejemplo, se puede apoyar a los desempleados con una pensión temporal, condonación de impuestos o ayudas en especie, pero se han de poner reglas para que en cierto tiempo el individuo haga los cambios necesarios para obtener un nuevo empleo, ya sea buscando un nuevo trabajo o recapacitándose para abarcar nuevas vacantes.

El peligro llega cuando la ayuda se vuelve permanente, pues la misma se convierte en parte de la vida del individuo y puede llegar a significar un elemento vital en su existencia. Esto es peligroso pues, por más que se desee, un programa asistencial no puede ser permanente, y su fin abrupto puede significar la ruina de aquellos que dependen de dicha ayuda.

Lo que sucedió en México fue que a inicios del siglo XX se inició un programa de pensiones para que los trabajadores pudieran tener acceso a una pensión en su vejez. El programa no fue aplicado al 100% y muchos trabajadores no pudieron gozar de dichas pensiones, en especial aquellos que se encontraban en puestos de trabajo informales; a esto le añadimos actos de corrupción que robaron dinero de pensiones y la implementación de nuevos programas emergentes que solo agravaron el problema.

En estos momentos hay varios millones de ancianos en México que no gozan de una pensión y las soluciones obvias no sucedieron o se dieron solo en parte. Por ejemplo, los planes para recapacitación a fin de volver a integrar a los ancianos a la vida laboral solo funcionaron durante un par de años, tras lo cual se olvidaron y sólo quedó una bolsa de trabajo para personas de la tercera edad que deseen volver a trabajar; el capital perdido de las pensiones no fue recuperado ni se trazó ningún plan para refinanciarlas, por el contrario se inició un proceso que elimina por completo las pensiones; los programas de transporte, asistencia médica o alojamiento funcionaron durante un par de años y desaparecieron sin dejar rastro.

Esto deja a millones de personas en la miseria, para lo cual los gobiernos locales implementaron programas emergentes basados en repartición de pensiones y despensas. Sin embargo aplicaron estos planes emergentes sin atender la raíz del problema, y al alargarse la ayuda las personas comenzaron a depender de ella para sobrevivir.

En este mes muchas tarjetas que se repartieron en Ciudad de México han caducado, los ancianos llegan al banco a solicitar su pensión y no la pueden recibir ya que deben hacer un trámite de renovación que incluye ir a una dependencia de gobierno, a una sucursal bancaria y activar su nueva tarjeta en un cajero automático. Para muchos de ellos entender estos procedimientos o tener que interactuar con una computadora para poder cobrar dicha pensión resulta imposible.

Muchos de estos pensionados no tienen otro tipo de ingresos, no tienen familiares o amigos que les puedan ayudar y, al depender por completo de esta ayuda, entran en desesperación pues su vida depende de ese dinero.

Estas personas, en mi opinión, no tenían porque morir y, sobretodo, no tenían porqué estar en esta situación. Pudimos ayudar como sociedad a reformar nuestras leyes y hacer las cosas bien para que nadie tuviera que verse en una situación así, pero en vez de eso solo les dimos un poco de dinero y una gorra de un partido político.




sábado, 14 de julio de 2018

El traje nuevo del millenial

Sé que a la mayoría de los millenials no les contaron cuenros desde niños, de hecho a mi tampoco y la mayoría de los cuentos que conozco los leí por mi cuenta jejejej. Así que les contaré brevemente este cuento de Andersen:

Una vez ante un emperador se presentaron dos individuos que pretendían ser grandes sastres, y ofrecieron fabricarle al emperador un traje mágico que solo podría ver la gente lista. Los sastres pedían hilos de oro y fingían estar fabricando el traje mágico, cuando acudían ante la corte para mostrar su progreso, ni el emperador ni ninguno de sus cortesanos veía nada, pero no se atrevía a decirlo por temor a que los demás pensaran que eran tontos y por ello no podían ver el traje.

En la corte el trending topic era #ElTrajeNuevoDelEmperador, todos hablaban de lo genial que se veía, los hermosos colores y complejos diseños. Porsupuesto que nadie veía un carajo y todo se lo inventaban para que los demás pensaran que eran listos.

El tema se volvió tan importante que cuando el traje estuvo terminado, el emperador decidió hacer un desfile para presumir al pueblo su nuevo traje. Por supuesto toda la ciudad sabía sobre el traje y al ver pasar al emperador totalmente desnudo hacían comentarios sobre lo maravilloso que se veía el nuevo traje.

Almenos así lo hicieron hasta que un niño gritó: "Mira papá, ese señor está desnudo".  A lo que el papá respondió: "Ese señor es el emperador, y no está desnudo, sino que no puedes ver su traje porque eres un tonto". "¿Entonces todos los tontos estamos viendo al emperador desnudo?".

Tras esto la comidilla cambió a #YoTampocoLoVeo #ElEmperadorEstáDesnudo #SoyTontoYQue #ElLunarEnLaNalgaDelEmperador

Al entender que todos, incluso sus cortesanos y sus guardias, lo estaban viendo desnudo, el emperador se puso rojo, corrió hacia su castillo y jamás lo volvieron a ver. Tampoco a los sastres que desaparecieron durante el desfile cargados con varios kilos de hilo de oro.

Saben porqué se le contaba cuentos a los niños??? Pues para que al crecer los recordaran y evitaran caer en los mismos errores que los personajes.

Y en efecto, muchos, muchísimos, han caído en la misma trampa en la que cayó el emperador.

Mucho se habla de la marcada diferencia entre millenials y otras generaciones, una diferencia que parece ser mayor que cualquier otra brecha generacional que hallamos visto. Las acciones y forma de pensar de los millenials resulta incomprensible no solo para los ancianos, sin incluso para los adultos jóvenes y para otros millenials jajjaja.

Se acusa directamete a la tecnología móvil y a la falta de atención de los padres, pero como pocos entienden al mundo casi nadie puede ver este traje invisible. El traje invisible de los millenials no se fabrica con hilos de oro, sino con algoritmos semánticos.

En la actualidad, se está generando más entretenimiento del que una persona puede consumir. Hay mas diarios y revistas de las que una persona puede leer, hay más películas de las que una persona puede ver, hay mas canciones de las que una persona puede escuchar, hay más descubrimientos de los que alguien puede aprender.

Fue a finales del siglo XX cuando apple vió este problema al iniciar con iTunes, pues sus primeros clientes tenían dificultad para encontrar la música que querían entre tantas opciones disponibles. Asi que comenzaron a utilizar al ancestro de siri al cual llamaron Genius.

Genius era un conjunto de algoritmos semánticos diseñados para reunir información sobre las personas en cuanto a sus gustos musicales. Estos algoritmos registraban gran cantidad de información acerca de la música que escuchabas, cuanto tiempo, con que frecuencia, etc. y al entrar a la sección "Genius" de tu iTunes te mostraba sugerencias acorde con tus gustos. Para esa época era una maravilla y muchos pensamos que por fin la inteligencia artificial había llegado.

A partir del éxito de genius, la cantidad de algoritmos semánticos creció exponencialmente, actualmente estos algoritmos no solo se usan para mostrarte las canciones y películas que mas te gustan, en tus redes sociales muestran las publicaciones que más te interesan, te sugieren amigos y te dicen cuales son los trending topic del momento. En las tiendas online te sugieren productos, en los mapas te sugieren rutas y lugares para comer, te mandan publicidad por correo electrónico y te muestran anuncios acorde a tus gustos en todas las páginas que visitas.

Los algoritmos semánticos no solo están en tu computadora, tablet y teléfono. En el callcenter desde el que te llaman para ofrecerte un seguro, es un algoritmo semántico el que decide llamarte, a que hora y que agente te debe ofrecer los productos; deciden cuanto debes pagar en Uber, cual es el valor del dólar, que noticias se deben mostrar en la televisión, qué propuestas deben hacer tus políticos, a qué hora deben salir tus vuelos, que mercancías debe haber en el centro comercial.

En fin, cuando naciste, amigo millenial, ya habíamos entregado el control de nuestras vidas a los algoritmos semánticos, así que llegaste a un mundo en el cual millones de computadoras se esfuerzan por hacerte la vida más feliz.

Sin embargo, en su esfuerzo, estos algoritmos semánticos se han convertido en cortesanos que no quieren admitir que son tontos y que no pueden ver el traje nuevo ni el engaño de los sastres. El emperador no fue engañado solo por estos estafadores, sino por toda la gente que le rodeaba y que le hicieron creer que él era el único tonto de todo el imperio.

Así mismo, estos algoritmos nos crean una ilusión, nos muestran lo que nos gusta y nosnocultan lo que nos disgusta. Y he aquí la gran diferencia entre las generaciones de antes y después de Genius:

Los de generaciones anteriores nos hicimos a la idea de que hay gente que no comparte nuestra opinión, que hace cosas que no nos gustan y que para lograr cosas buenas primero has de enfrentarte a cosas malas. Que el mundo es muy grande y que existen muchas cosas que ignoramos y que nunca llegaremos a saber.

Pero en las generaciones nuevas los algoritmos se han encargado de crear la ilusión de que todo lo bueno está allí, y lo malo es poco. Que no importa cual sea tu opinión, eres la mayoría y hay muchos que te apoyan.

Los algoritmos semánticos crean a tu alrededor la imagen de un mundo perfecto, hecho especialmente para ti, hacen que vivas en una burbuja de fantasía desde la cual eres incapaz de observar el mundo en toda su extensión. Y esto no afecta sólo a millenials que han nacido y crecido dentro de estas burbujas, sino también a gente de orras generaciones que voluntariamente se ha sumergido en estas esferas pues resulta más cómodo vivir en ellas.

Así, me he encontrado con personas que creen que la frase "meme revienta internet" es literal y que no se trata más que de un fenómeno aislado limitado dentro de su burbuja semántica. Personas que creen que un hashtag popular puede cambiar una política internacional o que todos han visto un video muy gracioso y el mundo cambió gracias a una frase que publicaron y que todos compartieron.

Los algoritmos te harán creer que eres el mas sabio, la más bonita, el más popular, que todos odian a los inmigrantes, que nadie quiere armas, que todos apiyan a maduro, o que el cambio está a la vuelta de la esquina.

Pero... Que pasará el día del desfile cuando el niño hable????

Tarde o temprano los millenials tomarán el control del mundo, la realidad siempre se sobrepone a la fantasía y la ruptura de millones de burbujas semánticas al mismo tiempo puede resultar en una gran catástrofe. Todo animal sufre cuando se le aleja de su hábitat, y al ser apartados de sus burbujas tendremos una epidemia de depresión y tristeza sin presedentes en el mundo.

No es malo vivir en una burbuja semántica, pero debemos estar conscientes de que existe el exterior de la burbuja, cual es el tamaño de la misma y que fuera de ella las posibilidades, buenas y malas, son infinitas.