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sábado, 29 de septiembre de 2018

Trabajo colaborativo vs jerárquico

Así como a gran escala existen distintas formas de gobierno y organización social, a un nivel mas pequeño existen distintas formas para la gestión de proyectos.

Primero definamos proyecto como una meta fijada, un objetivo que resulta inalcanzable para un solo individuo pero puede ser realizado si se trabaja en conjunto con otras personas (Hace tiempo a esto se le llamaba "empresa", pero con el pasar el tiempo el significado de las palabras ha cambiado).

Las dos principales formas de trabajo que manejamos actualmente son el trabajo colaborativo y el trabajo jerárquico, los cuales son tan similares que para muchos es difícil diferenciar uno de otro.

En el trabajo jerárquico una sola persona (o un grupo reducido de personas con gran afinidad entre ellas) lidera el proyecto. El trabajo se divide en equipos definidos por líderes y las instrucciones se giran desde la cabeza hasta los trabajadores.

En el trabajo colaborativo los equipos se dividen en células de trabajo, las cuales se coordinan enviando ideas en todas direcciones, no existiendo líderes absolutos sino, mas bien, especialistas de área definidos por reglas meritocráticas.

En el trabajo jerárquico, el tamaño del equipo depende de la capacidad de organización y atención del jerarca, pudiendo extenderse si los trabajadores son reemplazados por oficiales cada uno con trabajadores asignados, delegando en ellos una capacidad limitada de autonomía, siguiendo siempre los patrones de comportamiento y organización del jerarca. Así pues, el tamaño real de las unidades jerárquicas dependerá por completo de la capacidad de los individuos que forman la estructura jerárquica. En su mayoría ninguna persona puede manejar más de ocho subordinados.

En el trabajo colaborativo el tamaño es menor, más de 5 personas comienzan a tener conflictos entre si. Sin embargo existen metodologías que permiten extender enormemente este límite natural como, por ejemplo, SCRUM. Usando una metodología adecuada el límite por unidad se puede extender hasta un centenar de personas. Además, si se divide el trabajo colaborativo en células, este número se multiplica por varios miles al no existir un límite real en el número de células que pueden crearse.

En el trabajo jerárquico, los resultados son lentos, pero alcanzan una gran calidad. El alcance de los proyectos en una estructura jerárquica dependerá por completo de la capacidad del jerarca. Si un jerarca no tiene la capacidad para liderar un proyecto el resultado será deficiente.

En el trabajo colaborativo los resultados son más rápidos, pero la calidad del resultado es inferior. Sin metodologías adecuadas de control de procesos sinápticos y evaluación de resultados los proyectos podrían nunca aparece o hacerlo de forma totalmente ineficiente. No obstante, el trabajo colaborativo tiene la capacidad para abarcar grandes proyectos de una complejidad muy superior.

Las estructuras jerárquicas son fáciles de implementar pues  son acordes a la naturaleza humana. De hecho cuando una estructura colaborativa es mal implementada se degrada en estructuras jerárquicas. Esto hace que formar una estructura colaborativa sea más difícil.

Sin embargo una estructura jerárquica depende de la capacidad del jerarca y de sus oficiales. La capacidad para ser jerarca u oficial se adquiere desde la infancia, y el número de personas con esa capacidad es limitada, más aun si se debe conjuntar con habilidades para alguna tecnología en concreto. A diferencia de eso el trabajo colaborativo no depende de la capacidad de ningún individuo, haciendo posible que un individuo de mucha experiencia pueda ser reemplazado por individuos de poca capacidad. Así pues, el trabajo colaborativo puede formar grupos más grandes cuyos miembros son intercambiables.

En cuanto al flujo de las ideas, en el trabajo jerárquico es el jerarca quien concibe todo el proyecto así como la ruta de trabajo para completarlo. Los oficiales se adhieren a la ruta de trabajo y los subordinados siguen las ordenes del jerarca y sus oficiales. Los errores cometidos se turnan al jerarca y este dicta las soluciones. Así mismo la evaluación de los resultados es tarea del jerarca, mientras que los oficiales realizan evaluaciones parciales siguiendo los parámetros del jerarca.

En el trabajo colaborativo, sin embargo, las ideas fluyen desde todos sus miembros, se consolidan y se trazan planes parciales dividiendo el trabajo según las capacidades de cada individuo. Tras cada etapa se realizan evaluaciones,  las soluciones se turnan a especialistas de cada área y se trazan nuevos planes; cada célula traza sus planes de acuerdo a objetivos aislados y las células se coordinan entre sí para llegar a objetivos comunes, siendo cada una responsable de sus propias evaluaciones. Si una célula es deficiente se reestructura o se disuelve, se pueden formar nuevas células o reasignar tareas entre ellas. Así es como el trabajo colaborativo puede alcanzar metas más altas y lograr mejores resultados, pues si un proyecto resulta demasiado para una célula siempre se pueden hacer cambios para alcanzar el objetivo, mientras que en el trabajo jerárquico no es posible cambiar al jerarca.

La razón por la que muchos confunden ambos métodos es porque, como ya dije antes, un trabajo colaborativo con una metodología ineficiente se degrada para formar estructuras jerárquicas, así que muchos proyectos que al principio inician con trabajo colaborativo, terminan siendo realizados de forma jerárquica, y los individuos siguen llamandolo colaborativo aunque ya no lo es.

Un trabajo colaborativo se degrada cuando las ideas no fluyen de forma adecuada, las evaluaciones no se dan de forma correcta o se impone una autoridad. Cuando la metodología fracasa en un trabajo colaborativo los individuos sufren estrés y comienzan a buscar soluciones a su situación personal. Algunos individuos terminan abandonando el proyecto mientras que otros buscan una autoridad en la cual delegar responsabilidades, formando así una estructura jerárquica.

Y pues bueno, la prox semana me toca enfrentar al hecho de que mi célula se degradó en apenas una semana de haber iniciado jajajajja.

sábado, 14 de julio de 2018

El traje nuevo del millenial

Sé que a la mayoría de los millenials no les contaron cuenros desde niños, de hecho a mi tampoco y la mayoría de los cuentos que conozco los leí por mi cuenta jejejej. Así que les contaré brevemente este cuento de Andersen:

Una vez ante un emperador se presentaron dos individuos que pretendían ser grandes sastres, y ofrecieron fabricarle al emperador un traje mágico que solo podría ver la gente lista. Los sastres pedían hilos de oro y fingían estar fabricando el traje mágico, cuando acudían ante la corte para mostrar su progreso, ni el emperador ni ninguno de sus cortesanos veía nada, pero no se atrevía a decirlo por temor a que los demás pensaran que eran tontos y por ello no podían ver el traje.

En la corte el trending topic era #ElTrajeNuevoDelEmperador, todos hablaban de lo genial que se veía, los hermosos colores y complejos diseños. Porsupuesto que nadie veía un carajo y todo se lo inventaban para que los demás pensaran que eran listos.

El tema se volvió tan importante que cuando el traje estuvo terminado, el emperador decidió hacer un desfile para presumir al pueblo su nuevo traje. Por supuesto toda la ciudad sabía sobre el traje y al ver pasar al emperador totalmente desnudo hacían comentarios sobre lo maravilloso que se veía el nuevo traje.

Almenos así lo hicieron hasta que un niño gritó: "Mira papá, ese señor está desnudo".  A lo que el papá respondió: "Ese señor es el emperador, y no está desnudo, sino que no puedes ver su traje porque eres un tonto". "¿Entonces todos los tontos estamos viendo al emperador desnudo?".

Tras esto la comidilla cambió a #YoTampocoLoVeo #ElEmperadorEstáDesnudo #SoyTontoYQue #ElLunarEnLaNalgaDelEmperador

Al entender que todos, incluso sus cortesanos y sus guardias, lo estaban viendo desnudo, el emperador se puso rojo, corrió hacia su castillo y jamás lo volvieron a ver. Tampoco a los sastres que desaparecieron durante el desfile cargados con varios kilos de hilo de oro.

Saben porqué se le contaba cuentos a los niños??? Pues para que al crecer los recordaran y evitaran caer en los mismos errores que los personajes.

Y en efecto, muchos, muchísimos, han caído en la misma trampa en la que cayó el emperador.

Mucho se habla de la marcada diferencia entre millenials y otras generaciones, una diferencia que parece ser mayor que cualquier otra brecha generacional que hallamos visto. Las acciones y forma de pensar de los millenials resulta incomprensible no solo para los ancianos, sin incluso para los adultos jóvenes y para otros millenials jajjaja.

Se acusa directamete a la tecnología móvil y a la falta de atención de los padres, pero como pocos entienden al mundo casi nadie puede ver este traje invisible. El traje invisible de los millenials no se fabrica con hilos de oro, sino con algoritmos semánticos.

En la actualidad, se está generando más entretenimiento del que una persona puede consumir. Hay mas diarios y revistas de las que una persona puede leer, hay más películas de las que una persona puede ver, hay mas canciones de las que una persona puede escuchar, hay más descubrimientos de los que alguien puede aprender.

Fue a finales del siglo XX cuando apple vió este problema al iniciar con iTunes, pues sus primeros clientes tenían dificultad para encontrar la música que querían entre tantas opciones disponibles. Asi que comenzaron a utilizar al ancestro de siri al cual llamaron Genius.

Genius era un conjunto de algoritmos semánticos diseñados para reunir información sobre las personas en cuanto a sus gustos musicales. Estos algoritmos registraban gran cantidad de información acerca de la música que escuchabas, cuanto tiempo, con que frecuencia, etc. y al entrar a la sección "Genius" de tu iTunes te mostraba sugerencias acorde con tus gustos. Para esa época era una maravilla y muchos pensamos que por fin la inteligencia artificial había llegado.

A partir del éxito de genius, la cantidad de algoritmos semánticos creció exponencialmente, actualmente estos algoritmos no solo se usan para mostrarte las canciones y películas que mas te gustan, en tus redes sociales muestran las publicaciones que más te interesan, te sugieren amigos y te dicen cuales son los trending topic del momento. En las tiendas online te sugieren productos, en los mapas te sugieren rutas y lugares para comer, te mandan publicidad por correo electrónico y te muestran anuncios acorde a tus gustos en todas las páginas que visitas.

Los algoritmos semánticos no solo están en tu computadora, tablet y teléfono. En el callcenter desde el que te llaman para ofrecerte un seguro, es un algoritmo semántico el que decide llamarte, a que hora y que agente te debe ofrecer los productos; deciden cuanto debes pagar en Uber, cual es el valor del dólar, que noticias se deben mostrar en la televisión, qué propuestas deben hacer tus políticos, a qué hora deben salir tus vuelos, que mercancías debe haber en el centro comercial.

En fin, cuando naciste, amigo millenial, ya habíamos entregado el control de nuestras vidas a los algoritmos semánticos, así que llegaste a un mundo en el cual millones de computadoras se esfuerzan por hacerte la vida más feliz.

Sin embargo, en su esfuerzo, estos algoritmos semánticos se han convertido en cortesanos que no quieren admitir que son tontos y que no pueden ver el traje nuevo ni el engaño de los sastres. El emperador no fue engañado solo por estos estafadores, sino por toda la gente que le rodeaba y que le hicieron creer que él era el único tonto de todo el imperio.

Así mismo, estos algoritmos nos crean una ilusión, nos muestran lo que nos gusta y nosnocultan lo que nos disgusta. Y he aquí la gran diferencia entre las generaciones de antes y después de Genius:

Los de generaciones anteriores nos hicimos a la idea de que hay gente que no comparte nuestra opinión, que hace cosas que no nos gustan y que para lograr cosas buenas primero has de enfrentarte a cosas malas. Que el mundo es muy grande y que existen muchas cosas que ignoramos y que nunca llegaremos a saber.

Pero en las generaciones nuevas los algoritmos se han encargado de crear la ilusión de que todo lo bueno está allí, y lo malo es poco. Que no importa cual sea tu opinión, eres la mayoría y hay muchos que te apoyan.

Los algoritmos semánticos crean a tu alrededor la imagen de un mundo perfecto, hecho especialmente para ti, hacen que vivas en una burbuja de fantasía desde la cual eres incapaz de observar el mundo en toda su extensión. Y esto no afecta sólo a millenials que han nacido y crecido dentro de estas burbujas, sino también a gente de orras generaciones que voluntariamente se ha sumergido en estas esferas pues resulta más cómodo vivir en ellas.

Así, me he encontrado con personas que creen que la frase "meme revienta internet" es literal y que no se trata más que de un fenómeno aislado limitado dentro de su burbuja semántica. Personas que creen que un hashtag popular puede cambiar una política internacional o que todos han visto un video muy gracioso y el mundo cambió gracias a una frase que publicaron y que todos compartieron.

Los algoritmos te harán creer que eres el mas sabio, la más bonita, el más popular, que todos odian a los inmigrantes, que nadie quiere armas, que todos apiyan a maduro, o que el cambio está a la vuelta de la esquina.

Pero... Que pasará el día del desfile cuando el niño hable????

Tarde o temprano los millenials tomarán el control del mundo, la realidad siempre se sobrepone a la fantasía y la ruptura de millones de burbujas semánticas al mismo tiempo puede resultar en una gran catástrofe. Todo animal sufre cuando se le aleja de su hábitat, y al ser apartados de sus burbujas tendremos una epidemia de depresión y tristeza sin presedentes en el mundo.

No es malo vivir en una burbuja semántica, pero debemos estar conscientes de que existe el exterior de la burbuja, cual es el tamaño de la misma y que fuera de ella las posibilidades, buenas y malas, son infinitas.