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jueves, 1 de agosto de 2013

Los de abajo

Desde hace mucho tiempo nos han hecho creer que para llegar a la cima debemos pasar por encima de otros, oprimir al débil y superar al mejor.

Pero lo que es aun peor, nos han hecho creer que la única alternativa es la mediocridad, vivir en comunidad como las "personas buenas" y sonreír ante la opresión de quienes se deshacen de toda moralidad en su camino a la superioridad.

Incluso nos han dicho que, a pesar de todo, los pobres son más felices, los mediocres son virtuosos y los mártires alcanzarán el paraíso.

Pero... ¿Acaso es cierto?... ¿Podemos ser exitosos todos al mismo tiempo? ¿Podemos ser felices sin ser oprimidos? ¿Podemos alcanzar la gloria sin sacrificar nuestro cuerpo y alma ante el altar de la codicia?

Yo me he cansado de vivir en un mundo donde solo puede existir un vencedor erigido sobre los cuerpos inertes de mil perdedores.... ¿Y ustedes?



lunes, 22 de julio de 2013

¿A que tienes derecho?

¿A que tienes derecho? ¿al dolor?, ¿al sufrimiento? ¿al hambre? ¿a la angustia constante? ¿A la continua incertidumbre por el mañana?

Ciertamente estos son los derechos inherentes a todo ser humano que opta por la apatía y el conformismo ante el destino.

Pero incluso el servilismo trae consigo un deseo de progreso, de seguridad, de felicidad. En el momento en que un ser humano levanta una roca para despejar un camino, toma sus herramientas para construir, piensa en nuevas técnicas, nuevas filosofías, nuevas técnicas y rompe con la estática de su existencia, en ese momento el ser humano es merecedor a nuevos derechos.

No temas comer hasta no poder más si tienes hambre. No temas a dormir si no puedes contra el cansancio, no temas a jugar, a reír, a ser feliz, pues tales son los derechos que gana quien ha abierto los ojos cada mañana y ha hecho de su día un símbolo del trabajo y el progreso.

No hay vergüenza en gozar de los derechos que has conquistado, en vivir la vida que has ganado ni en sentirte satisfecho con lo que has hecho, pues en cada movimiento, en cada pensamiento, en cada suspiro has dado sentido a la existencia y no existe pecado en dar gloria a la vida.

Deja que los predicadores de la muerte sigan pregonando el culto al dolor y al sufrimiento, deja que sueñen con reinos de muertos y busquen la iluminación en su propio sufrimiento, pues incluso en su pregonar están glorificando a la vida y en su búsqueda de la muerte están dando uso al don de la existencia.